Pronóstico del tiempo

Si te dicen que lloví
diles que mienten
que alguna vez fui niebla
pero una melodía profunda
una silueta desnuda
me arrastró
hasta la puerta de tus ojos
y me azotó cien veces
en tu balcón.

Que un día
cubrí de inútiles incendios
a una ciudad en ciernes
que eché estériles raíces
a la puerta de tu indiferencia
que sembré de astillas tus pupilas
sin que temblara ni una llama
de tu crepúsculo.

Échenle la culpa a otro
yo no soy la causa de tus inundaciones

Si te dicen que lloví
diles que callen
que no siembren vientos
aunque quieran cosechar tempestades
que ya guardé bajo cuatro llaves
la sangre oscura y ruidosa
que me erosionaba
y que a mí
ni me conoces.

Noticiero de la tarde

En la televisión
entrevistaban a un muerto
Contó su extraño periplo
Del polvo al polvo
Su simple vida
su simple muerte

De niño deletreaba el himno
creía en el país de los libres
en el hogar de los bravos
en los discursos del presidente

soñaba en un campo de algodón
en Georgia
con un hot dog
en el Yankee Stadium
con defender la democracia
combatir al lejano mal
que siempre viene
de ninguna parte.

Quería germinar cebada
en un río de sangre y sudor

Vino a morir a Irak
sin cabeza recorrió la Internet
y fue famoso y reconocido

Hey mum, I'm in Irak
me arrastran por las calles de Basora
me desnudan de piel carbonizada
astillan mis huesos
estoy en T.V.
en cadena nacional
coast to coast
brinco de alegría
esparzo cenizas de emoción

Así hablaba el cadáver
y yo me sentí orgulloso
y quise cantar
God bless America
pero ya iba a empezar
el Superbowl
- y cambié de canal.

Juego de azar

Puede ser cualquier desgarradura
la que sirva para invocar
el alma de los suspiros
o puede ser un pretexto sin color
el que me haga hablar con cifras azules,
conato de palabras
balbuceo que traducen
las aves de rapiña
que aletearon sobre el sueño

Podría ser la lluvia
esa mano que señalaba el horizonte
como un deseo huérfano de realidades
Podría ser la silueta de un alma en pena
atada sin piedad a las rocas del olvido

Podría ser la arena
que se desliza en la cintura
como en un reloj de arena

Podría ser el recuerdo abandonado
que suplica incesante una mente que lo acoja
en espera de volverse ese pálido atisbo
de una tarde asfixiada entre tus manos.

Mi penúltima voluntad

Si me piden que señale desiertos,
cartógrafo de obviedades y obviedades,
me negaré
oculto
en el más oculto
rincón de la memoria,
pasto de las eras
cementerio de mí mismo

No estoy dispuesto
a compartir
insomnios de sonámbulo
ni a remover la ceniza
que los muertos
sepultaban en mis hombros
Jamás permitiré que el reflejo
de esas voces
se instale en el mapa del tacto

En cambio les diré:
lleven los despojos
de mi erudita estupidez
a los médanos
que jamás conocieron la marea
y entiérrenlos en una tumba
de cangrejos,
sin lápida
sin cruz
sin gaviotas
y recuerden que deben olvidarme
como el arrecife rechaza las olas
cuando carecen de espuma
y sólo transportan algas
y cadáveres

Reclamo

Busco pretextos
para asir a la luna
despojarla del eclipse
y jalarla lentamente,
como un perro sin dueño
hasta el callejón más azul
de esta página

¿Por qué no me dijiste
que la mariposa
busca entre el misterio
la fórmula precisa
para arrojar
sus colores
al segundo crepúsculo?
¿Por qué no me explicaste
que el colibrí
no impulsa con su aliento
el aroma de mujeres
y sí alienta mediodías
que asoman a tus ojos
como monedas desgastadas?

¿Por qué no me dijiste
que sólo a la sombra
de las luciérnagas
eran visibles tus gemidos
la flora sorprendida
que en vano esperó
se abrieran los silencios,
las torpes nubes
que acudían a tu conjuro?

La próxima vez,
adviérteme
que al faltar a la cita
de tu sombra con tu sombra
perdí la impresión
de tus huellas obsesivas
y si sigo igual de necio,
quítame la esperanza
de vivir en tu herida
y azótame
con verdades consabidas
que quien no puede entender
el vuelo de la mosca
menos merece abrazar
la palabra
n....o....c....h....e
en el cielo musgoso
rasgado
por una bandada de cuervos.

Pesquisa

No debería interrogar al viento
indagando por los despojos
de mi esperanza
ni hablar con llanto
para escuchar el rumor
de tu obcecado adiós.

Sin embargo, pregunto a los ocasos
dónde esconden
la luz negra de los girasoles
dónde ocultan
la brisa invernal
que esculpió montañas
por qué la rama
alarga sus dedos sobre el valle.

No debería hablar
sino arrancarme muecas
como se desprende
el fuego de la retina,
descifrar la escritura de las hormigas
y quemar
en montón
mis pesadillas
con el tibio fuego
de preguntas
sin anocheceres.